Por El Francotirador
¿Practicamos lo que enuncia esa famosa frase de: “Haz lo que yo digo, y no lo que yo hago”?
Nuestra portada, haciendo uso del humor crítico, esa arma que nos hace reflexionar y reír, muestra de forma jocosa y sorprendente lo que puede pasar en ocasiones en la vida real, al reflejar la contradicción de quien predica una cosa y luego vemos que hace lo contrario.
Aquí radica obviamente el peligro de mentir, de ser hipócrita, y lo peor: de engañarse a sí mismo. ¿Por qué adoptamos estas actitudes deshonestas?
La verdad es que somos seres imperfectos que vivimos en una sociedad imperfecta, ¿para qué negarlo? Es difícil tener un equilibrio y no sobrepasarnos en los límites, pero ese debe ser nuestro objetivo.
Todo, o casi todo, se puede hacer siempre y cuando no nos excedamos, que no existe la dieta perfecta, que podemos comer de todo con responsabilidad y que así funciona casi todo en esta vida, lo malo son los excesos. ¿Por qué la “nutricionista” que aparece en la portada no se puede controlar? ¿Será por un problema emocional, será porque ella no cree en las tesis que defiende?
¿Cuántos malos ejemplos damos en el hogar a nuestros hijos, nietos, o sobrinos?
Los niños y adolescentes son esponjas que todo lo captan a su alrededor y ven continuamente cómo la doble moral se practica en muchos hogares, y en la sociedad.
¿Cuántos prejuicios dominan nuestra mente e inculcamos a la familia, a los amigos, a los colegas en el trabajo?
Los prejuicios, de todo tipo, son una especie de ceguera que pueden fundir hasta a las personas brillantes.
Hay que luchar por todos los buenos valores a la vez, porque no se puede defender una sociedad avanzada y civilizada que no contemple el respeto a todas las personas, a todas las culturas. Es una cuestión de ética elemental.
Esta es la famosa lista de 15 atributos para definir la personalidad humana que redactó el profesor norteamericano Joseph Fletcher, uno de los fundadores de la bioética: inteligencia mínima, autoconciencia, autocontrol, sentido del tiempo, sentido del futuro, sentido del pasado, capacidad para relacionarse con otros, preocupación y cuidado por los otros, comunicación, control de la existencia, curiosidad, cambio y capacidad para el cambio, equilibrio de razón y sentimientos, idiosincrasia y actividad del neocórtex.
¿Cumplimos en todos los apartados?
Aquí habría que añadir la necesidad del humor en nuestras vidas, y que precisamente es el motor impulsor de Dinamita, porque desde el primer número lo hemos considerado uno de los mejores elementos para enriquecer a los lectores.
El lápiz de los caricaturistas es como un bisturí atento contra los prejuicios, contra lo mal hecho, contra los desvíos del poder, las discriminaciones, contradicciones y perplejidades del ser humano. Y por encima lo hace riendo. O sea gozando y haciendo gozar.
Y por ello, Dinamita, con sus contenidos, donde el humor nunca falta, ayuda a ver el mundo de una manera distinta, más tolerante, sin prejuicios, promoviendo los valores humanos de esta colectividad latina que es nuestra razón de ser.

Ni Tocarlos
– Oye, ¿por qué caminas con las piernas abiertas? – Porque tengo el colesterol muy alto. – Bueno, ¿y qué tiene que ver el colesterol








